Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!

domingo, 20 de septiembre de 2026

Domingo 25 (A) del tiempo ordinario






Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 20,1-16): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron.

»Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.

»Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

«¿(...) vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»


SAN ANDRÉS KIM TAEGON, SAN PABLO CHONG HASANG Y COMPAÑEROS. Este día la Iglesia venera en una misma celebración a los 103 Mártires de Corea que canonizó Juan Pablo II el 6 de mayo de 1984 en Seúl. Ellos testificaron valerosamente la fe cristiana en aquel país y consagraron con su sangre preciosa las primicias de aquella Iglesia, en distintos lugares y en diferentes fechas de 1839 a 1867. A principios del siglo XVII, desde China, penetró en Corea la fe cristiana, introducida primero por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros. En el siglo XIX se sucedieron las persecuciones contra los cristianos y fueron miles los que perdieron la vida por su fe. Entre los canonizados figuran 3 obispos, 8 sacerdotes y 92 laicos; había hombres y mujeres, casados o no, pobres y ricos, ancianos, jóvenes y niños de diversas clases sociales; 10 eran franceses (sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París) y 93 coreanos. San Andrés Kim Taegon, hijo de padre mártir, fue el primer sacerdote coreano, y murió decapitado el 16 de septiembre de 1846 en Seúl. San Pablo Chong Hasang, seglar de noble familia, abrazó la fe antes de la llegada de los misioneros, por obra de un grupo laical. Su padre y su hermano mayor dieron la vida por la fe. Asumió con entusiasmo la tarea de catequista e insistió ante la Santa Sede para que enviara misioneros. Fue martirizado el 22 de septiembre de 1839.- Oración Oh Dios, creador y salvador de todos los hombres, que en Corea, de modo admirable, llamaste a la fe católica a un pueblo de adopción y lo acrecentaste por la gloriosa profesión de fe de los santos mártires Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su ejemplo e intercesión, perseverar también nosotros hasta la muerte en el cumplimiento de tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN JOSÉ MARÍA DE YERMO Y PARRES. Nació en Malinalco, Estado de México, en 1851. Después de una experiencia en los Paúles, ingresó en el seminario de la diócesis de León (Gto.), donde fue ordenado de sacerdote en 1879. Sus comienzos en la vida pastoral fueron fecundos y brillantes, hasta que el obispo lo destinó a iglesitas de la periferia de León, lo que puso a prueba su humildad. Allí vio de cerca la extrema pobreza en que vivía mucha gente, y decidió consagrar su vida al servicio de los marginados. En 1885 fundó la Congregación de Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres. A lo largo de su vida, a veces agitada y entre contrariedades, fundó escuelas, hospitales, casas de descanso para ancianos, orfanatos, una casa para la regeneración de la mujer, y finalmente llevó a su familia religiosa a la difícil misión entre los indígenas tarahumaras del norte de México. Murió el 20 de septiembre de 1904 en Puebla de los Ángeles. Lo canonizó Juan Pablo II el año 2000.

sábado, 19 de septiembre de 2026

justify;">SAN FRANCISCO MARÍA DE CAMPOROSSO. [Murió el 17 de septiembre y la Familia Franciscana celebra su memoria el 19 del mismo mes]. Nació el año 1804 en Camporosso, pequeña aldea de la Liguria italiana. Desde niño fue muy piadoso y de joven cuidó el rebaño paterno. Estuvo luego de terciario y donado entre los conventuales, hasta que ingresó en los capuchinos, en los que hizo la profesión religiosa como hermano laico en 1826. Lo enviaron al convento de la Concepción de Génova como cocinero y enfermero, y luego, durante más de treinta años, recorrió como limosnero la ciudad y sus alrededores, edificando y haciendo bien a las gentes que, contra su voluntad, lo llamaban «el padre santo». Admiró a todos por sus virtudes evangélicas, era sorprendente la sabiduría espiritual con que hablaba, frecuentaba a los obreros del puerto franco que tanto lo apreciaban. Durante la epidemia del cólera que azotó Génova, ofreció generosamente su vida por los demás, y atendiendo y consolando a los apestados resultó él mismo afectado por el mal, que lo llevó a la muerte el 17 de septiembre de 1866. Lo canonizó Juan XXIII en 1962.- Oración: Dios de bondad, que en tu humilde siervo Francisco María nos has dado un ejemplo de amor a los pobres; por su intercesión y ayuda, haz que también nosotros nos dediquemos al servicio del prójimo con generosidad y humildad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN JENARO. Fue obispo de Benevento (Campania, Italia). A principios del siglo IV, hacia el año 305, durante la persecución de Diocleciano, sufrió el martirio juntamente con otros seis cristianos en Pozzuoli, cerca de Nápoles, donde se le tiene una especial devoción. Tenemos pocos datos históricos de su vida. Según la tradición, después de que sufriera en vano otros tormentos, fue decapitado en el estadio de Pozzuoli, y su sangre, recogida en dos ampollas, fue trasladada a Nápoles junto con el cuerpo del santo. El culto a san Jenaro se ha acentuado por el fenómeno, atestiguado desde finales del siglo XIV, de esa sangre que se licua normalmente cuatro veces al año en diversas fechas.- Oración: Tú que nos concedes, Señor, venerar la memoria de tu mártir san Jenaro, otórganos también la gracia de gozar de su compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN ALONSO DE OROZCO. Nació en Oropesa (Toledo, España) el año 1500; su padre era gobernador del castillo local. Entró en la Orden de los Ermitaños de San Agustín, y profesó en manos santo Tomás de Villanueva en 1523. Ordenado sacerdote, fue destinado al ministerio de la predicación. Ejerció varios oficios en su Orden, de la que fue reformador. En 1549 se embarcó para la evangelización de México pero, por enfermedad, tuvo que regresar a la península desde las Islas Canarias. En 1554 el emperador Carlos V lo nombró predicador real y desde entonces su vida estuvo vinculada a la Corte, también con el rey Felipe II. Desde el noviciado, padeció una grave prueba de escrúpulos. Vivió en la mayor pobreza y obediencia, y atendió con la misma dedicación a toda clase de personas. Murió en Madrid el 19 de septiembre de 1591. Fue canonizado por Juan Pablo II el año 2002.

Sábado 24 del tiempo ordinario



Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 8,4-15): En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».

Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.

»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».

«Lo que cae en buena tierra, son los que (...) dan fruto con perseverancia»

viernes, 18 de septiembre de 2026

 Un estudio sobre oración de sanación en circunstancias cotidianas: 600 casos recientes

Su padre se suicidó, acosado en redes: ella fomenta ahora la amabilidad gentil


«Ama, y haz lo que quieras»

 

Las parroquias españolas podrán ofrecer la nueva temporada de «The Chosen» en primicia


Hakuna, ¿a punto de conseguir un Grammy Latino? Primera nominación para la música católica española

Viernes 24 del tiempo ordinario




Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 8,1-3): En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

«Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres»

SAN JOSÉ DE COPERTINO . Nació el año 1603 en Copertino, pueblo del sur de Italia, de familia pobre y honrada. Desde joven mostró tener muy escasas las dotes intelectuales y las habilidades manuales. Superando muchas dificultades ingresó en la Orden de los franciscanos conventuales y sólo gracias a la fuerte ayuda de Dios llegó al presbiterado. Tras su ordenación sacerdotal se entregó de lleno al sagrado ministerio, inflamado en celo de las almas. Adornado de carismas singulares, éxtasis y levitaciones, por lo que es conocido como el «Santo de los vuelos», los superiores tuvieron que cambiarlo con frecuencia de un convento a otro, huyendo del fanatismo popular. Descolló por su obediencia, humildad, paciencia y caridad para con los necesitados de Dios. Manifestó ardiente devoción a los misterios de la vida de Cristo, en especial la Eucaristía, y a la Madre de Dios. Sus biógrafos dicen que lograba transmitir su santa y franciscana alegría mediante el modo de orar, enriquecido por atractivas composiciones musicales y versos populares que entusiasmaban a sus oyentes, reavivando su devoción. Murió en Ósimo (Marcas) en 1663.- Oración: Dios de misericordia, que con admirable sabiduría has querido que tu Hijo, al ser levantado de la tierra, atrajera todas las cosas hacia él, concédenos, por intercesión de san José de Copertino, tender a la perfección que nos has propuesto en la persona de tu Hijo, y vernos libres de la malicia de este mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

   

Y por todos los países que sufren