Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!

viernes, 10 de abril de 2026

 

10 claves para vivir la fiesta que abre el corazón de Dios al mundo

Este segundo domingo de Pascua se presenta como una invitación providencial a confiar sin límites en el amor de Cristo. Es una jornada de gracia, perdón y renovación espiritual que nace directamente del Evangelio y de las revelaciones a Santa Faustina Kowalska, recordándonos que Su Misericordia es el único refugio para el alma.

 

En el corazón del tiempo pascual, cuando la alegría de la Resurrección aún resuena en la vida de la Iglesia, emerge una celebración que invita a ir aún más lejos: el Domingo de la Divina Misericordia. No se trata solo de una fiesta litúrgica, sino de una llamada profunda a redescubrir el amor de Dios como fuente inagotable de perdón y esperanza.

 

Instituida universalmente por San Juan Pablo II en el año 2000, esta celebración se sitúa en el segundo domingo de Pascua, como culminación de la octava pascual y como recordatorio permanente de que el corazón de Cristo permanece abierto para toda la humanidad

Una devoción que transforma la historia espiritual reciente


El Domingo de la Divina Misericordia tiene su origen en las revelaciones privadas recibidas por Santa Faustina Kowalska, a quien Jesús confió el mensaje de su infinita misericordia. A través de su diario espiritual, el Señor pidió que se estableciera una fiesta dedicada a este atributo divino, subrayando que la humanidad necesita redescubrir la confianza en su amor. La Iglesia, tras un proceso de discernimiento, acogió esta petición y la integró en la vida litúrgica universal. Desde entonces, esta celebración no ha dejado de crecer, convirtiéndose en uno de los momentos más intensos del calendario cristiano...Seguir Leyendo

 

Una necesidad más urgente que nunca

 

En un contexto marcado por el sufrimiento, la división y la incertidumbre, el mensaje de la Divina Misericordia adquiere una relevancia especial.

No se trata de una devoción aislada, sino de una respuesta concreta a las heridas del mundo. La misericordia no es debilidad, sino la fuerza que puede transformar la historia desde dentro...Seguir Leyendo

 

Diez claves para vivir plenamente esta jornada de gracia

 

  1. Una fiesta en el corazón de la Pascua
    Se celebra el segundo domingo de Pascua, mostrando que la misericordia es el fruto más grande de la Resurrección de Cristo.
     
  2. Una invitación universal al perdón
    No está reservada a unos pocos: todos están llamados a experimentar el amor misericordioso de Dios, especialmente los pecadores.

     
  3. Una gracia extraordinaria prometida por Cristo
    La tradición señala que quienes se acercan con confianza reciben un perdón total de culpas y penas, como una renovación espiritual profunda...

 

Llega la Gran Fiesta de La Divina Misericordia
Jesús mismo reveló a Sor Faustina la fecha de esta celebración





Pidamos la Misericordia Divina por el alma del Papa Francisco, que él siempre pidió no olvidemos rezar por su alma, y por el bien de la Iglesia como fruto del Conclave que comienza en pocos días.
Cuando aún tenemos fresco el recuerdo del Domingo de Pascua de Resurreccion, nos acercamos a la Gran Fiesta de la Misericordia Divina.

Recordemos que fue el mismo Jesús que se presentó a Sor Faustina, hoy Santa Faustina Kowalska, para revelarle el gran regalo de estos tiempos: La devoción a La Divina Misericordia. Todo esto consta en el Diario de Sor Faustina, que hoy te ofrecemos gratuitamente. Allí Jesús detalla las maravillas de Su Misericordia, y también nos entrega la devoción completa, incluida la ya famosa devoción de la Hora Tres, o Coronilla de la Misericordia, una Novena de La Misericordia, y el pedido de celebrar esta Fiesta el domingo posterior a Pascua de Resurrección.Además, Jesús le pidió a Faustina haga pintar un cuadro tal cual como ella lo veía, aqui puedes ver el cuadro original.



Este próximo domingo celebremos con Jesús Su Fiesta, y para ello conozcamos todo lo necesario para que nuestro corazón se una a El.

PARA CONOCER SOBRE LAS REVELACIONES A FAUSTINA HAZ CLICK AQUI


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Y por nuestra querida Valencia

Viernes de la octava de Pascua





Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Jn 21,1-14): En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

«Ésta fue la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos»


SANTA MAGDALENA DE CANOSA. Nació en Verona de una familia aristocrática en 1774. Muy niña quedó huérfana de padre y fue abandonada por la madre, que la confió a una institutriz y se casó de nuevo con un marqués. A los 17 años entró en el Carmelo de Trento y después en el de Cornegliano. Pero tuvo que salir para asumir la administración financiera de su casa principesca, aunque dominada siempre por el deseo de servir a los pobres. Acogió en su palacio a muchachas pobres. En Venecia entró en la Fraternidad Hospitalaria y se consagró a la educación de las niñas abandonadas, extendiendo además su caridad a todas las obras de misericordia. Generosamente entregada a la vida espiritual, tuvo experiencias místicas. Fundó un doble Instituto, Hijos e Hijas de la Caridad, para la educación de jóvenes. Murió en Verona el 10 de abril de 1835.