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¡Jesús es amor sin límites!
¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!
¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026
MER
¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.
¡Te basta mi gracia!
Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!
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«¿Es lícito curar en sábado, o no?»
SAN MARCELO, CENTURIÓN. El 21 de julio del año 298, se celebraba en León (España) la fiesta de los «augustos imperadores». Mientras los demás sacrificaban a los dioses, Marcelo, que militaba en el ejército imperial romano y era centurión ordinario, se quitó las insignias de su función en presencia de la tropa y las arrojó al pie de los estandartes, proclamando que era cristiano y no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo. El 28 de julio fue interrogado por el presidente Astayano Fortunato, y Marcelo confirmó los hechos. Fortunato, considerada la gravedad del delito, decidió enviarlo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger, el cual apenas podía creerse lo que le decía la carta de Fortunato. El 30 de octubre del año 298, Agricolano interrogó a Marcelo, quien una vez más, ahora en Tánger (Marruecos), confirmó lo sucedido y se ratificó en sus convicciones. Aquel mismo día fue condenado a muerte y decapitado. Leyendas posteriores añadieron otras noticias que no tienen fundamento histórico. En León se levantó en su honor una iglesia preciosa, en la que se guardan sus reliquias.
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«¡Jerusalén, Jerusalén! (...) ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos (...) y no habéis querido!»
SAN CAYETANO ERRICO, fundador de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Nació el año 1791 en Secondigliano (Nápoles). Recibió una buena educación cristiana y en 1808 ingresó en el seminario de Nápoles, donde se ordenó de sacerdote en 1815. Se le confió la tarea de maestro comunal y se dedicó con amor al servicio parroquial. Desarrolló su actividad apostólica en cuatro direcciones: anuncio de la Palabra, ministerio de la reconciliación, asistencia material y espiritual de los enfermos, servicio de la caridad: cuatro maneras distintas para decir a los hombres que Dios es Padre y los ama. Para promover los retiros espirituales y la contemplación de la Eucaristía fundó su Congregación, y sus religiosos se empeñaron en la actividad misionera, la predicación al pueblo, los ejercicios espirituales a religiosas, la dirección espiritual y, especialmente, la administración del sacramento de la reconciliación. Murió en Secondigliano el 29 de octubre de 1860. Lo canonizó Benedicto XVI el año 2008.