Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!

jueves, 11 de junio de 2026



SAN BERNABÉ. Nació en Chipre, y fue uno de los primeros fieles de Jerusalén. «Hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe», gozó de la confianza de los apóstoles, que lo enviaron a Antioquía de Siria para informarse de la marcha de aquella comunidad cristiana, integrada sobre todo por fieles no judíos, procedentes de la gentilidad. De allí partió para Tarso en busca de Saulo, y en cuanto lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Bernabé y Saulo fueron enviados a Jerusalén, para llevar ayuda a aquella iglesia. Al regreso, Bernabé acompañó a Saulo en su primer viaje apostólico por Chipre y Asia Menor. Después estuvieron los dos en el Concilio de Jerusalén, donde explicaron su modo de proceder entre los gentiles. Luego Bernabé volvió a su patria, donde predicó el Evangelio, y allí murió.- Oración: Señor, tú mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN JUAN DE SAHAGÚN. Su nombre era Juan González de Castrillo Martínez, pero tomó el de Juan de Sahagún cuando profesó en los Agustinos. Nació en Sahagún de Campos (León, España) hacia 1430 de familia noble y se educó en los benedictinos. Rechazó el beneficio eclesiástico que le procuraron con miras sobre todo económicas. Entró al servicio del ilustre obispo de Burgos, Alfonso de Cartagena, que lo tomó como su familiar y camarero, y lo ordenó de sacerdote. Insatisfecho con la vida de la curia, marchó a Salamanca a estudiar, y allí se acreditó como predicador celoso y elocuente. En 1463 ingresó en los Ermitaños de San Agustín, profesando al año siguiente. Los superiores le confiaron cargos de responsabilidad. Tuvo una gran devoción a la Eucaristía. Humilde y sincero, fue un promotor incansable de la paz y la convivencia social, y defendió los derechos de los obreros. Logró con sus virtudes y sus buenos modos la concordia entre las banderías ciudadanas. Murió en Salamanca en 1479.

SANTA MARÍA ROSA MOLAS Y VALLVÉ. Fundadora de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Nació en Reus (Tarragona) el año 1815. A partir de su Primera Comunión, vivió profundas experiencias místicas, a veces, de la presencia y dulzura inefable de Dios, y, más frecuentemente, del silencio y sensación de la ausencia del Señor. En 1841 ingresó en las Hijas de la Caridad, que prestaban sus servicios en el Hospital y la Casa de Caridad de Reus, y allí dio pruebas de entrega heroica, en el humilde servicio a los más pobres. En 1844, asediada y bombardeada su ciudad, su valerosa intercesión obtuvo la paz. Años después marchó con otras Hermanas a Tortosa, donde circunstancias providenciales la convertirán en Fundadora de su nueva Congregación, dirigida a consolar al prójimo afligido, educando y sirviendo al hombre en cualquier necesidad. No menor fue su empeño en defender los derechos de los débiles y oprimidos de su sociedad. Murió en Tortosa (Tarragona) el 11 de junio de 1876.

SANTA PAULA FRASSINETTI. Nació en Génova (Italia) el año 1809 en el seno de una familia muy religiosa; sus cuatro hermanos se hicieron sacerdotes. Estando con uno de ellos, José, en Quinto (Génova), abrió una escuela parroquial para las niñas pobres de la localidad. Pronto algunas jóvenes del pueblo se reunieron con ella y formaron el Instituto Religioso de las Hijas de Santa Fe, para la educación y las catequesis parroquiales. El sacerdote L. Passi le propuso que asumiera en su grupo a la obra que él había fundado. Ella aceptó, y así, superadas muchas dificultades, nació la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea, dedicadas a la formación cristiana de la juventud femenina y a otros campos de evangelización. Murió en Roma el 11 de junio de 1882.

Jueves 10 del tiempo ordinario






Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 5,20-26): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

»Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

»Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

«Si vuestra justicia no es mayor (...) no entraréis en el Reino de los Cielos»

miércoles, 10 de junio de 2026

Miércoles 10 del tiempo ordinario






Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 5,17-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos».

«No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento»

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BEATO EDUARDO POPPE. Nació en Temsche (Bélgica) el año 1890 en el seno de una familia modesta. Estudió en Gante y en Lovaina, y recibió la ordenación sacerdotal en 1916. En el seminario asimiló la doctrina mariana de san Luis M. Griñón de Monfort, y empezó a ser apóstol y catequista de la devoción a la Virgen y a la Eucaristía. En la pastoral parroquial difundió la práctica de la comunión frecuente, dio vida a diferentes obras de apostolado y escribió algunos libros. Instituyó la «Liga de la comunión frecuente» entre los niños y las trabajadoras. Para los niños de la «Cruzada eucarística Pío X» publicó un semanario. Cuando la enfermedad lo inmovilizó, escribió sus obras más notables: «Dirección espiritual de los niños» (1920), «Salvemos a los obreros» (1923), «Apostolado eucarístico» (1923). Murió en Moerzeke-lez-Termonde, cerca de Gante (Bélgica), el 10 de junio de 1924, a la edad de 34 años. Lo beatificó Juan Pablo II en 1999.

BEATO EUSTAQUIO KUGLER. Nació en Neuhaus (Baviera, Alemania) el año 1867. Ingresó a los 26 años a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Durante casi toda su vida religiosa fue prior de diversas comunidades y de su Provincia religiosa. Tenía un gran sentido de la justicia y mucho talento para la organización. Se preocupó de que se atendiera principalmente a los pobres. Pasaba las noches caminando por los pasillos del hospital velando por las necesidades de los enfermos. Los que trabajan en el campo de la discapacidad saben que las personas se abren sólo con quienes tienen el corazón abierto hacia ellas. Sufrió muchísimo en el período nazi, que perseguía a los religiosos y despreciaba a los enfermos; soportó innumerables interrogatorios de la Gestapo. No tenía estudios teológicos oficiales, pero sí una espiritualidad ascética profunda y una indudable experiencia mística interior. Murió el 10-VI-1946 en Ratisbona. Fue beatificado el 2009.

martes, 9 de junio de 2026

Martes 10 del tiempo ordinario



Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 5,13-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».

«Vosotros sois la sal de la tierra. (...) Vosotros sois la luz del mundo»


SAN EFRÉN SIRO, diácono y doctor de la Iglesia. Nació en Nísibe, en la Mesopotamia septentrional, hacia el año 306 y recibió una educación cristiana. Tenía pocos años cuando el emperador Constantino promulgó el edicto de Milán. Pero Efrén no gozó la libertad de culto porque su padre, que era sacerdote pagano, no veía con buenos ojos la educación cristiana que le daba su madre, y lo echó de casa. Se ordenó de diácono a los 18 años y, cuando Nísibe cayó bajo el poder persa, se estableció en Edesa (hoy Urfa, en Turquía), de cuya escuela teológica fue iniciador y director. Tanto en su patria como en Edesa puso de manifiesto sus dotes naturales de orador, místico y poeta (son memorables sus himnos y cánticos para las celebraciones litúrgicas que le valieron el título de «cítara del Espíritu Santo»), a la vez que profundo teólogo y conocedor de la Escritura. A pesar de su intensa vida ascética, desplegó una gran actividad como predicador y como autor de importantes obras destinadas a la refutación de los errores de su tiempo. Murió en Edesa el 9 de junio del año 373.- Oración: Señor, infunde en nuestros corazones el Espíritu Santo que con su inspiración impulsaba a tu diácono san Efrén a cantar con alegría tus misterios y a consagrar su vida a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN JOSÉ DE ANCHIETA. Nació en La Laguna, isla de Tenerife (España), el año 1534. Tras estudiar con los dominicos pasó a la célebre Universidad de Coimbra (Portugal). Allí ingresó en la Compañía de Jesús cuando tenía 17 años. En 1553, por motivos de salud lo enviaron a Brasil, donde se convirtió en un infatigable y fecundo misionero hasta su muerte. Trabajó en Piratininga, la futura Sao Paulo, aprendió las lenguas nativas, realizó correrías apostólicas, creó poblados, residencias indígenas, centros escolares. Escribió catecismos, poemas y dramas históricos, y redactó un diccionario. Trabajó por la paz entre los nativos y los portugueses, quedando como rehén cinco meses con peligro de su vida. Recibió la ordenación sacerdotal en 1566. Colaboró con el P. Nobrega en la fundación de Río de Janeiro. De 1578 a 1586 fue superior provincial de los jesuitas. Después pasó a Reritiba donde siguió entregado a la evangelización y educación de los indígenas, a los que buscaba en las selvas y trataba de establecer en poblados fijos. Murió en Reritiba el 9 de junio de 1597. Canonizado el 3-IV-2014. - Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia sobre nosotros, para que sirviendo fielmente al Evangelio, a ejemplo del bienaventurado José de Anchieta, hecho todo a todos, nos esforcemos por ganar para ti a nuestros hermanos en la caridad de Cristo que vive y reina contigo en unión del Espíritu Santo. Amén

lunes, 8 de junio de 2026

Lunes 10 del tiempo ordinario



Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

«Bienaventurados los pobres de espíritu»


SAN SANTIAGO BERTHIEU. Nació en Monlogis (Francia), diócesis de Saint-Flour, el año 1838. Después de estudiar en el seminario diocesano, se ordenó de sacerdote en 1864, y estuvo ejerciendo el ministerio parroquial hasta que, en 1873, ingresó en los jesuitas. Dos años después lo enviaron como misionero a Madagascar. Ejerció su ministerio en varias misiones y se encontró con las dificultades añadidas provenientes de los problemas políticos. Las guerras franco-malgaches lo obligaron a ir cambiando de campo de apostolado. Durante años hizo una magnífica labor misionera. En la paz y en la guerra anunció con entereza sola y exclusivamente el mensaje de Cristo. En 1894 fue capturado por los insurgentes en Andrainarivo cuando acompañaba a sus cristianos evacuados de los poblados. Lo presionaron repetidas veces para que abandonara su fe, propuesta que él rechazó siempre, y los fetichistas, irritados por su negativa, lo sometieron a una muerte cruel en Ambiatibé (Madagascar), el 8 de junio de 1896, y arrojaron su cadáver el río Manarana. Canonizado el 21-X-2012.