Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Miércoles 25 del tiempo ordinario






miércoles 23 Septiembre 2026

Ver santoral: San Pío de Pietrelcina, religioso



Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 9,1-6): En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: «No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos». Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes.

«Convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades»





SANTOS ZACARÍAS e ISABEL. La Iglesia conmemora hoy a estos venerables santos, los padres de san Juan Bautista, el Precursor del Señor. Toda la información que tenemos sobre ellos nos la proporciona el Evangelio según san Lucas en su relato de la infancia de Jesús (Lc 1). En la Anunciación, el ángel Gabriel dijo a María que su pariente Isabel, a quien llamaban estéril, estaba en el sexto mes de su embarazo. La Virgen fue con prontitud a visitarla y, cuando entró en su casa, Isabel sintió que el hijo saltaba de gozo en su seno, y llena del Espíritu Santo exclamó: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». Como respuesta a tal saludo, María entonó el Magníficat. Zacarías era sacerdote y cuando oficiaba en el Templo de Jerusalén, el ángel le anunció que su mujer le daría un hijo. Él titubeó, y quedó mudo. Cuando Isabel dio a luz y fueron a circuncidar al niño, Zacarías dijo por escrito que se había de llamar Juan. Entonces se le soltó la lengua al padre y llenó de Espíritu Santo profetizó diciendo: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel...», el Benedictus, alabando a Dios redentor y anunciando la próxima aparición de Cristo.

HALLAZGO DEL CUERPO DE SANTA CLARA. Santa Clara murió el 11 de agosto de 1253 en el monasterio de San Damián, a las afueras de Asís, y fue enterrada en la iglesia de San Jorge. Construida la Basílica de la Santa en Asís, su cuerpo fue depositado, el 3 de octubre de 1260, en una tumba de piedra colocada profundamente debajo del altar mayor, donde permaneció inaccesible durante casi seis siglos. El hallazgo del cuerpo de san Francisco en 1818, despertó el deseo de sacar también a la luz el cuerpo de santa Clara. En 1850 Pío IX autorizó las pertinentes excavaciones, y el 23 de septiembre de aquel mismo año se abrió solemnemente el sepulcro que contenía los restos de la Santa, que, el 3 de octubre de 1872, fueron depositados en una urna de azófar en la nueva cripta construida para tal efecto. La ubicación actual de los restos de santa Clara es de 1987, después que las santas reliquias fueran sometidas a un tratamiento conservativo adecuado.- Oración: Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en la pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN PÍO DE PIETRELCINA . Nació en Pietrelcina (Benevento, Italia) el año 1887, y en 1903 entró en la Orden Capuchina. Ordenado de sacerdote en 1910, fue destinado en 1916 al convento de San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte, desarrollando una extraordinaria aventura de taumaturgo y de apóstol del confesonario. Desde 1918 llevó en su cuerpo las llagas del Señor y fue objeto de otros dones divinos extraordinarios. Se santificó viviendo a fondo en carne propia el misterio de la cruz de Cristo y cumpliendo en plenitud su vocación de colaborador en la Redención. Centró su vida pastoral en la dirección espiritual de los fieles, la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. Su preocupación por los pobres y los enfermos se materializó en la «Casa Alivio del Sufrimiento». Otra iniciativa suya fueron los grupos de oración, que rápidamente se extendieron por todo el mundo. Murió el 23 de septiembre de 1968 en San Giovanni Rotondo (Apulia). Juan Pablo II lo beatificó en 1999 y lo canonizó en 2002.- Oración: Dios omnipotente y eterno que, con gracia singular concediste al sacerdote san Pío participar en la cruz de tu Hijo y, por medio de su ministerio, has renovado las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que unidos constantemente a la pasión de Cristo podamos llegar felizmente a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

martes, 22 de septiembre de 2026

 Inventan con IA a un cura amputado, una anciana y un monaguillo para estafar a la gente

Martes 25 del tiempo ordinario






Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 8,19-21): En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

«Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen»

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SAN IGNACIO DE SANTHIÀ . Nació en Santhià, pueblo de la provincia de Vercelli en el Piamonte italiano, el año 1686. De joven entró en el seminario, cursó la carrera eclesiástica y recibió la ordenación sacerdotal en 1710. Más tarde se sintió llamado a la vida religiosa, e ingresó en la Orden Capuchina a la edad de 30 años con la intención de marchar a misiones. Destacó por su celo y asiduidad en la administración del sacramento de la penitencia y en la dirección de las almas, ministerios a los que se consagró durante 25 años, hasta que, por su sabiduría y prudencia, lo nombraron maestro de novicios, oficio que desempeñó 14 años. Además, atendió a los heridos en tiempo de guerra en los hospitales de Asti, Alessandria y Vinovo, y le preocupó siempre enseñar el catecismo a los niños. Murió en Turín, donde había estado muchos años atendiendo tanto a pobres como a grandes personajes, el 22 de septiembre de 1770, y lo canonizó Juan Pablo II el año 2002.

lunes, 21 de septiembre de 2026

21 de septiembre: San Mateo, apóstol y evangelista






Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Mt 9,9-13): En aquel tiempo, cuando Jesús se iba de allí, al pasar vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores»



SAN MATEO, apóstol y evangelista. Nacido en Cafarnaún, era de profesión publicano o recaudador de impuestos cuando Jesús lo llamó. Escribió en arameo el primero de los evangelios, que relata así su vocación. Vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». Y a partir de entonces el nombre de Mateo figura entre los Doce elegidos por el Señor. En su evangelio proclama principalmente que Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, llevó a plenitud el Antiguo Testamento. Por lo demás, poco sabemos de su actividad apostólica y de las circunstancias de su martirio. Se dice que predicó en el Oriente.- Oración: Oh Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste elegir a san Mateo para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.