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DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN FRANCISCO EN ASÍS. San Francisco murió el año 1226. Dos años después, en 1228, el papa Gregorio IX lo canonizó en Asís y mandó que se levantara una suntuosa iglesia en las afueras de la ciudad para su sepultura. Él mismo puso la primera piedra y la distinguió con el título de «Cabeza y Madre» de la Orden de los Menores. Terminadas en lo fundamental las obras, el 25 de mayo de 1230 fue solemnemente trasladado el cuerpo de san Francisco desde la iglesia de San Jorge, donde había sido sepultado después de su muerte, a la nueva basílica. Más tarde, el 25 de mayo de 1253, Inocencio IV consagró personalmente y con gran solemnidad esta iglesia. Y Benedicto XIV la elevó a la dignidad de Basílica patriarcal y Capilla papal el 25 de marzo de 1754.- Oración: Señor, tú que edificas el templo de tu gloria con piedras vivas y elegidas, multiplica en tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, a fin de que tu pueblo, por intercesión de nuestro Padre san Francisco, crezca siempre para edificación de la Jerusalén celeste. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SANTOS AGUSTÍN YI KWANG-HON Y COMPAÑEROS MÁRTIRES. Son un grupo de nueve coreanos, seglares y fervientes cristianos, que se mantuvieron firmes en su fe a pesar de la cárcel y las torturas, y fueron decapitados en Seúl el 24 de mayo de 1839. Estos son sus nombres: Agustín Yi Kwanghon, en cuya casa se leían las Sagradas Escrituras; era de familia aristocrática, casado y padre de familia, y su mujer y una hija sufrieron después el martirio. Águeda Kim A-gi, madre de familia, catecúmena que recibió el bautismo en la cárcel. Damián Nam Myong Hyog, catequista, él y su mujer, que también sería martirizada, colaboraron con la iglesia y albergaron al obispo. Magdalena Kim Obi, era viuda y colaboraba con los misioneros. Bárbara Han A-gi, casada y madre de familia, desempañaba en la misión la tarea de catequista y enfermera. Ana Pak A-gi, casada y madre de familia, permaneció firme en la fe hasta el martirio, aun cuando el marido y un hijo que habían apostatado le pedían que ella hiciera lo mismo. Águeda Yi Sosa, huérfana y luego viuda y sin familia. Lucía Pak Huisun, hermana de la también mártir santa María Pak, prestó servicio en la corte real y rehusó el enamoramiento del rey, dejó la corte, su padre no la admitió en casa por ser cristiana y se fue a vivir con otros familiares. Pedro Kwon Tugin, de familia aristocrática, casado, comerciante, se mantuvo firme en la fe en medio de atroces torturas y cuando su mujer y su cuñado habían apostatado y le pedían que hiciera él lo mismo.