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Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Lc 4,38-44): En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.
«Poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando»
BEATOS MÁRTIRES DE PARÍS ( 1792). En 1926, Pío XI beatificó a 191 mártires de la Revolución Francesa, víctimas en París de las masacres de los días 2 y 3 de septiembre de 1792, por no jurar la Constitución civil del clero que ellos consideraban contraria a la fe y había sido condenada por el Papa. Tres de esos mártires son de la familia franciscana. Juan Francisco Burté nació en Rambervillers (Lorena, Francia) en 1740; a los 16 años entró en los Franciscanos Conventuales de Nancy. Ordenado sacerdote, se dedicó al ministerio, fue nombrado profesor de teología y guardián del convento de Nancy. El año 1778 lo enviaron a París como representante de su Provincia; por su piedad, saber y elocuencia fue nombrado predicador real; además, lo nombraron bibliotecario del «Gran Convento» de París, del que fue elegido guardián en junio de 1792. Y aquel mismo año, el 12 de agosto fue encerrado en el convento de los Carmelitas, y el 2 de septiembre asesinado. Apolinar Morel de Posat nació en 1739 cerca de Friburgo de Suiza. A los 23 años entró en los Capuchinos. Ordenado sacerdote, ejerció el apostolado popular en su tierra, y lo nombraron maestro y profesor de sus estudiantes de teología. Tuvo que sufrir injustas acusaciones de herejía e inmoralidad. Destinado a Siria como misionero, fue a París en 1788 para prepararse. Allí ejerció, además, el apostolado entre los alemanes. Encerrado en el convento de los Carmelitas el 14 de agosto de 1792, fue asesinado el 2 de septiembre del mismo año. Severino (Jorge) Girault nació en Ruán (Normandía, Francia) el año 1728. Tomó el hábito de la Tercera Orden Regular de San Francisco en el convento de su ciudad. Ordenado sacerdote en París el año 1754, ejerció varios cargos de su Orden en Normandía. A partir de 1773 residió en París desempeñando diversos oficios dentro y fuera del convento: secretario general, bibliotecario, asistente del Vicario general, confesor de las Hermanas Franciscanas de Santa Isabel, etc. No sabemos dónde lo apresaron, pero el 2 de septiembre de 1792 estaba en el convento de los Carmelitas, y al parecer fue el primero que recibió allí la palma del martirio.
BEATO JOSÉ SAMSÓ I ELÍAS. Nació en Castellbisbal (Barcelona) el año 1887. De joven ingresó en el Seminario Diocesano de Barcelona y en 1910 recibió la ordenación sacerdotal. Tuvo varios destinos y desde 1919 fue párroco de Santa María de Mataró. Fue un excelente catequista, el mejor de la diócesis y de España entonces. Su obra más conocida es la Guía para catequistas, preparada ya en marzo de 1936, pero que no se publicó hasta 1940. Destacó por el celo pastoral como párroco, las celebraciones de la fe, la dirección espiritual, la visita a los enfermos, el fomento de las vocaciones, la atención a los pobres. Por ser sacerdote lo detuvieron el 30 de julio de 1936. Permaneció en la cárcel de Mataró un mes; en ella llevaba una intensa vida espiritual y hacía apostolado. El 1 de septiembre lo condujeron al cementerio de Mataró y lo fusilaron. En el cementerio dijo a los que se disponían a matarlo que «los perdonaba de corazón como Jesús había perdonado a los que lo habían clavado en la cruz», y exclamó: «Abrazadme, yo os perdono a todos». Fue beatificado el año 2010.
Beatos Ángel Amado Fierro, Buenaventura Pío Ruiz de la Torre y Claudio José Mateo, mártires, Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle). Pertenecían a la comunidad de Tortosa (Tarragona) cuando estalló la persecución religiosa de julio de 1936. Pronto fueron detenidos y encarcelados. En cuanto era posible en la cárcel, trataron de vivir con los demás detenidos, entre los que había sacerdotes, religiosos y católicos fervorosos, una vida de oración y de piedad para mantenerse firmes en la fe y prepararse al martirio. El 1 de septiembre de 1936 los sacaron de la cárcel y los fusilaron en el lugar llamado "Los Ametllers", término de Tortosa. Ángel Amado nació en Alfamén (Zaragoza) en 1905. Profesó en 1922. Tuvo varios destinos en España y de 1931 a 1934 estuvo en Cuba. Buenaventura Pío nació en Fresno de Rodilla (Burgos) en 1909. Profesó en 1927 y tuvo sucesivos destinos. Parece que al comienzo tuvo dificultades en clase, pero con el tiempo se impuso y llegó a ser un excelente educador. Claudio José nació en Aliaga (Teruel) en 1902. Profesó en 1921 y ejerció su apostolado en los varios destinos a que lo enviaron. En todos los colegios donde estuvo dejó fama de profesor celoso y competente.- Beatificados el 13-X-2013.
SAN RAMÓN NONATO. Nació en Portell, provincia de Lérida en España, el año 1200. Se le llama «Nonato» porque lo extrajeron del seno de su madre que acababa de morir. En 1224 ingresó en la Orden de la Merced (Mercedarios), siendo uno de los primeros compañeros de san Pedro Nolasco que la había fundado para la redención de cautivos y la formación religiosa y moral de los esclavos de los territorios ocupados por los árabes. Después de trabajar un tiempo en España, marchó a Argelia, donde se quedó como rehén y padeció mucho, a la vez que confortaba a sus compañeros de prisión. Vuelto a Cataluña y ya famoso, el papa Gregorio IX, en 1239, lo creó cardenal y lo llamó a Roma como consejero suyo. Emprendió el viaje, pero pronto lo asaltaron unas fiebres violentas que le causaron la muerte el 31 de agosto de 1240 en Cardona (Barcelona).