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SANTOS TIMOTEO Y TITO. Obispos, discípulos y colaboradores de San Pablo, presidieron respectivamente las Iglesias de Éfeso y de Creta. Ellos fueron los destinatarios de las cartas del Nuevo Testamento que se conocen como «pastorales», compendios de excelentes orientaciones para la instrucción de fieles y pastores. Timoteo nació en Listra de Licaonia (Asia Menor, hoy Turquía), de madre judía, Eunice, que hospedó a Pablo y a Bernabé en sus viajes apostólicos. Convertido al cristianismo, acompañó luego a Pablo y realizó diversas misiones por encargo suyo; por último se quedó en Éfeso como responsable de Asia cristiana. Tito, de origen no judío y convertido del paganismo por Pablo en Antioquía, acompañó al Apóstol incluso en momentos especialmente importantes como el Concilio de Jerusalén y la colecta para los pobres de aquella Iglesia, y fue un caso modélico en la apertura de la naciente Iglesia a los gentiles.- Oración: Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SANTOS ROBERTO DE MOLESMES, ALBERICO DE CÎTEAUX Y ESTEBAN HARDING. Santos abades de Cîteaux que dieron origen a la Orden del Císter y con ella a la renovación y espiritualidad cisterciense. Roberto, nacido en Champagne de familia noble, ingresó muy joven en los benedictinos, fue abad de algunos monasterios, fundó el de Molesmes y, en 1097, la abadía de Cîteaux. Por obediencia regresó a Molesmes, donde falleció el 21 de marzo del año 1110. Alberico fue discípulo de Roberto y uno de los primeros monjes de Molesmes. Sucedió a Roberto como abad de Cîteaux. Fomentó la devoción a la Virgen, que es uno de los distintivos de los cistercienses. Murió el 26 de enero del año 1108. Esteban nació en Inglaterra, donde abrazó la vida religiosa, que dejó tras la conquista normanda. Estudió en París, fue a Roma y, de regreso, pasó por el monasterio de Molesmes, donde se unió a su fundador Roberto, con el que participó en la fundación de Cîteaux, de la que fue abad tras la muerte de Alberico. Acogió en su monasterio a san Bernardo, al que envió a fundar la abadía de Claraval. Murió el 28 de marzo de 1134.
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