
SAN FRANCISCO FERNÁNDEZ DE CAPILLAS. Protomártir de China. Nació en Baquerín de Campos (Palencia, España) el año 1607. En 1623 ingresó en los dominicos y, en 1631, siendo aún diácono, marchó a Filipinas donde recibió la ordenación sacerdotal y estuvo misionando casi diez años. Tras unos meses de aprendizaje de la lengua y de las costumbres chinas, llegó a Fugian en 1642. La situación de aquella Iglesia era precaria y la persecución religiosa acechaba de continuo; además, nuestro misionero contrajo las fiebres cuartanas. Durante seis años dedicó sus desvelos, de la forma y manera que las circunstancias permitían, a las comunidades cristianas de Xeunin y de los pueblos vecinos. Un día, cuando después de atender a los enfermos se dirigía a su escondite, fue detenido por los Tártaros. Ante el tribunal confesó su fe y se reafirmó en la misma. Sufrió dos meses de crueles y refinados tormentos en la cárcel, y el 15 de enero de 1647 lo degollaron. Fue canonizado, junto con otros mártires de China, el año 2000.

SAN ARNOLDO JANSSEN. Nació el año 1837 en Goch, pequeña ciudad de la Baja Sajonia (Alemania). Ordenado de sacerdote en la diócesis de Münster, se dedicó doce años a la enseñanza. Dadas las dificultades de la Iglesia en Alemania, pasó a Holanda para dirigir un seminario misionero. Destacó por su devoción al Corazón de Jesús y su preocupación misionera. Su espiritualidad le llevó a la fundación de tres congregaciones: la "Sociedad del Verbo Divino", para el anuncio del Evangelio entre los no cristianos; su correspondiente rama femenina, las "Misioneras Siervas del Espíritu Santo", y las "Siervas del Espíritu Santo de la Adoración perpetua", para llevar una vida de estilo contemplativo. Todo para dar cumplimiento a las palabras de Jesús: "Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies". Murió el 15 de enero de 1909 en Steyl (Holanda). Fue canonizado en el 2003.
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