SANTOS FRUCTUOSO, EULOGIO Y AUGURIO. Véase el 21 de enero, fecha de su muerte.
SAN FABIÁN. Papa y mártir. Siendo aún laico cristiano, fue elegido obispo de la Iglesia de Roma el año 236, y recibió la corona del martirio el año 250, al comienzo de la persecución de Decio, como atestigua su amigo san Cipriano. Promovió, consolidó y desarrolló la vida de la Iglesia, dando un gran prestigio al Papado. Dividió Roma en siete diaconías para una mejor asistencia a los pobres. Fue sepultado en las catacumbas de Calixto.- Oración: Dios todopoderoso, glorificador de tus sacerdotes, concédenos por intercesión de san Fabián, papa y mártir, progresar cada día en la comunión de su misma fe y en el deseo de servirte cada vez con mayor generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SAN SEBASTIÁN. Oriundo de Narbona, hijo de familia cristiana, creció y fue educado en Milán. De joven siguió a su padre en la carrera militar. Marchó a Roma, donde recrudecía la persecución por causa de la fe, para confortar a los cristianos. Durante algún tiempo gozó de la amistad de los emperadores Diocleciano y Maximiano, que le confiaron cargos de responsabilidad; pero, a principios del siglo IV, descubrieron su condición de cristiano, a la que no quiso renunciar, por lo que Maximiano lo condenó a morir asaetado en el campo, atado a un árbol. Lo dieron por muerto, pero no lo estaba, y una matrona romana lo recogió y curó. Volvió Sebastián a proclamar en público su fe en Cristo y a rechazar el paganismo, por lo que Diocleciano lo condenó, hacia el año 304, a ser azotado hasta la muerte. Su sepulcro, muy honrado desde antiguo, se encuentra en las catacumbas de la vía Apia que llevan su nombre.- Oración: Te rogamos, Señor, nos concedas el espíritu de fortaleza para que, alentados por el ejemplo glorioso de tu mártir san Sebastián, aprendamos a someternos a ti antes que a los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SANTA EUSTOQUIA CALAFATO. Nació en Mesina (Sicilia) de familia noble el año 1434. Recibió de su madre la formación cristiana y una profunda devoción al franciscanismo renovador capitaneado por san Bernardino de Siena. Su padre quiso casarla, pero la providencia la condujo por otros caminos y, superadas muchas dificultades, ingresó a los 15 años en las Clarisas, entre las que pronto destacó por sus virtudes. Deseosa de una vida más ajustada a la Regla de Santa Clara, fundó el monasterio de Montevergine en Mesina, en el que pronto floreció el espíritu genuino de san Francisco y santa Clara, y en el que se multiplicaron las vocaciones, a las que ella, siendo abadesa, dirigió y formó con su palabra y su ejemplo. Profesó una especial devoción a la Eucaristía, a la Pasión de Cristo y a la Virgen. Murió el 20 de enero de 1485. La canonizó Juan Pablo II en 1988. La familia franciscana celebra su fiesta el 19 de enero.
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