SAN EULOGIO DE CÓRDOBA. Nació en Córdoba a comienzos del siglo IX y en esta ciudad ejerció su ministerio sacerdotal. Es el principal escritor de la Iglesia mozárabe, y uno de sus santos más importantes. Dada la difícil situación de la comunidad cristiana española por la dominación árabe, san Eulogio fue siempre consuelo y aliento para todos los perseguidos por su fe. Lo decapitaron, por vivir y confesar públicamente la fe cristiana, el 11 de marzo del año 859, cuando había sido preconizado arzobispo de Toledo; en España su fiesta se celebra el 9 de enero.- Oración: Señor y Dios nuestro: tú que, en la difícil situación de la Iglesia mozárabe, suscitaste en san Eulogio un espíritu heroico para la confesión intrépida de la fe, concédenos superar con gozo y energía, fortalecidos por ese mismo espíritu, todas nuestras situaciones adversas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SAN MARCOS CHONG UI-BAE Y SAN ALEJO U SE-YONG. Son dos seglares coreanos. Marcos nació en 1795 de familia noble. Estudió magisterio, contrajo matrimonio y enviudó sin tener hijos. El martirio de dos sacerdotes lo impresionó. Buscó información sobre el cristianismo, llegó a la fe y se bautizó. Mereció la confianza de los misioneros, que lo encargaron de la catequesis y de la atención a los pobres. Volvió a casarse y adoptó un hijo. Cuando arreció la persecución, ayudó a muchos a escapar y esconderse, pero él permaneció en su puesto, y fue arrestado. Tras negarse con firmeza a apostatar, lo condenaron a muerte. Alejo era un joven rico de 19 años, inteligente y traductor. Oyó hablar del cristianismo y viajó para encontrarse con el obispo san Simeón Berneux. Éste se lo encomendó a Marcos para que lo instruyera en la fe, y en su momento se le administró el bautismo. Dejó su familia y se fue a vivir con Marcos, a quien ayudó en la traducción de libros religiosos. Cuando lo detuvieron, renegó de su fe, y lo dejaron libre. Pero se arrepintió y buscó a san Simeón, que estaba en la cárcel. Se confesó y recibió la absolución. Cuando supieron que había vuelto a la fe, lo arrestaron de nuevo; esta vez, a pesar de las torturas, se mantuvo firme. Los dos tuvieron que sufrir los insultos y burlas de familiares y vecinos, y fueron decapitados en Sai-Nam-The (Corea) el 11 de marzo de 1866.
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