Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!

miércoles, 25 de marzo de 2026


LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR. Fiesta conjunta de Cristo y de la Virgen: la Encarnación del Hijo del eterno Padre en el seno de la Virgen por obra del Espíritu Santo. El Verbo se hace hijo de María y ésta se convierte en Madre de Dios. San Lucas refiere que el ángel Gabriel, enviado por Dios a la Virgen María, se le presentó en Nazaret y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó, pero al ángel añadió: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, que será llamado Hijo del Altísimo». María aclaró que no conocía varón, y el ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios». Entonces María dijo: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». San Juan cierra así la escena: «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros».- Oración: Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SANTA LUCÍA FILIPPINI. Nació en Tarquinia (Lazio) el año 1672 y pronto quedó huérfana. Se educó primero en las benedictinas y luego, durante cuatro años, en las clarisas de Montefiascone. A los 16 años se encontró con el Card. Marco Antonio Barbarigo, obispo de Montefiascone, que sería en adelante su director espiritual. Comenzó educando a la juventud femenina en una escuela fundada por el cardenal, y en 1704 fundó, con la beata Rosa Venerini, el Instituto de Maestras Pías Filipinas en el monasterio de Santa Clara de Montefiascone, en el que se había educado; las clarisas se adhirieron a la nueva fundación, que más tarde se independizó por completo. La tarea de las Maestras era la enseñanza cristiana de jóvenes y mujeres, especialmente las pobres. Aparte su dedicación a la enseñanza, Lucía daba conferencias a mujeres e incluso les predicaba retiros y ejercicios espirituales de ocho días. No todos la comprendieron en aquel tiempo, y tuvo que afrontar acusaciones infundadas. Murió en Montefiascone (Lazio, Italia) el año 1732.

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