Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026


MER


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén



Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida.

domingo, 8 de marzo de 2026



SAN JUAN DE DIOS. Nació en Montemayor el Nuevo, cerca de Lisboa (Portugal), el año 1495, y aún niño se trasladó a España. Después de una azarosa juventud llena de peligros, con largos períodos en la milicia, estando en Granada como vendedor de libros, con los cuarenta años cumplidos, oyó predicar a san Juan de Ávila y se convirtió a Dios. Tenido por loco, por sus manifestaciones "excesivas" de fe y devoción, fue ingresado en el hospital. Allí se encontró con la dramática realidad de los enfermos, abandonados a sí mismos y marginados, y decidió consagrar su vida al servicio de los mismos. Fundó un hospital en 1539, para el que pedía limosna, y vinculó a su obra a un grupo de compañeros, los cuales constituyeron después la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Destacó, sobre todo, por su caridad con los enfermos y necesitados. Murió en Granada el 8 de marzo de 1550.- Oración: Señor, tú que infundiste en san Juan de Dios espíritu de misericordia, haz que nosotros, practicando las obras de caridad, merezcamos encontrarnos un día entre los elegidos de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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