SANTA TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES. Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900, en el seno de una familia acomodada y muy cristiana. Desde su niñez procuró comulgar diariamente y pasar largo rato en diálogo amistoso con Jesús, a la vez que vivía una intensa vida mariana. Profundamente afectiva, se creía incapaz de vivir separada de los suyos. Sin embargo, asumió generosa la prueba de estudiar en régimen de internado, como entrenamiento para la separación definitiva que consumaría el 7 de mayo de 1919, ingresando en las Carmelitas Descalzas de Los Andes. No alcanzó a vivir ni un año entero en el convento, pues murió de tifus el 12 de abril de 1920. Las religiosas aseguraban que había entrado ya santa. Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca, decía ella. Alcanzó una envidiable madurez integrando en la más armoniosa síntesis lo divino y lo humano: oración, estudios, deberes hogareños... y deporte, al que era aficionadísima. Juan Pablo II la canonizó en 1993.
SAN JOSÉ MOSCATI. Es un modelo de seglar cristiano, médico, catedrático, investigador, un profesional que enseña a ser santos en el trabajo cotidiano. Nació en Benevento (Italia) el año 1880; su padre era magistrado. Se doctoró en medicina en la Universidad de Nápoles y enseguida empezó a ejercerla en el hospital napolitano de los Incurables. Se dedicó, además, a la enseñanza y a la investigación, y participó en muchos congresos científicos. Fue siempre un modelo del médico consciente de sus deberes profesionales y de su misión humana y cristiana ante la persona que sufre. Hombre de profundos sentimientos religiosos, se santificaba en su trabajo y en la vida de piedad y oración que acompañaba el ejercicio de su labor como médico. Se volcó en la atención de sus pacientes día a día, y se multiplicó en circunstancias especiales como la erupción del Vesubio en 1906 o la epidemia de cólera en 1911. Cuidaba los cuerpos y se preocupaba por las almas. Fue generoso y delicado con los pobres. Murió de improviso el 12 de abril de 1927 en Nápoles. Lo canonizó Juan Pablo II en 1987.
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