San Agustín de Canterbury. Murió el 26 de mayo, pero su memoria se celebra mañana.
SAN FELIPE NERI. Nació en Florencia el año 1515 y pronto marchó a Roma. Estudió filosofía y teología y fue preceptor de los hijos de una familia acomodada. Crecía su vida interior y su dedicación al apostolado y a las obras de caridad. En 1548 fundó una cofradía asistencial. Impulsado por su director espiritual y superada su propia humildad, por fin se ordenó de sacerdote en 1551. Fundó la Congregación del Oratorio para sacerdotes seculares dedicados a la predicación y al confesionario. Se dedicó en especial al cuidado de los jóvenes y los niños, en los que, con su estilo de vida, su bondad, su alegría y demás virtudes no menos simpáticas que exigentes, ejerció una gran influencia. Fundó también una asociación para atender a los pobres. Su celebración de la misa era una singular experiencia mística, tenía una capacidad extraordinaria para el contacto humano y popular, promovió nuevas formas de catequesis, arte y cultura, difundía en torno a sí una alegría que brotaba de su unión con Dios y de su buen humor. Fue gran amigo de san Carlos Borromeo y del capuchino san Félix de Cantalicio. Murió en Roma el 26 de mayo de 1595.- Oración: Señor Dios, que no cesas de enaltecer a tus siervos con la gloria de la santidad, concédenos que el Espíritu Santo nos encienda con aquel mismo fuego con que abrasó el corazón de san Felipe Neri. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SANTA MARÍA ANA DE JESÚS DE PAREDES. Nació en Quito (Ecuador) el año 1618 en el seno de una familia piadosa y acomodada. Huérfana desde la niñez, consagró a Dios su virginidad y, al no poder entrar en ningún monasterio, emprendió en su casa una vida ascética, dedicada a la oración, el ayuno y otros ejercicios piadosos. A la vez, se entregó con gozo y amor a la ayuda espiritual de sus compatriotas sin distinción de raza ni color: enseñaba el catecismo a los niños, visitaba a los enfermos, socorría a los pobres, consolaba a las personas atribuladas, atendía las necesidades de los indígenas pobres y de los negros, hubiera querido llevar la fe a los indios. Fue particularmente devota de la Pasión de Cristo. Formada en el espíritu ignaciano, ingresó luego en la Tercera Orden Franciscana. Además, fue lectora asidua de las obras de santa Teresa de Jesús. Murió en Quito el 26 de mayo de 1645. Es patrona del Ecuador. La Familia franciscana celebra su memoria el 28 de mayo.- Oración: Señor, Dios de misericordia, que hiciste florecer, junto con la virtud de la pureza, la austeridad de la penitencia, como lirio entre espinas, en santa María Ana de Jesús, que vivió en medio de un mundo corrompido, concédenos, por su intercesión, vernos libres de los vicios de nuestro tiempo y tender a la perfección cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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