MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
A LUZ DE MARÍA
18 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Amados hijos de Nuestro Rey y Señor Jesucristo:
VENGO A USTEDES EN NOMBRE DE LA TRINIDAD SACROSANTA COMO CAPITÁN, PRÍNCIPE Y LÍDER DE LAS LEGIONES CELESTIALES.
Los encargos que Dios me ha dado son:
Combatir a Satanás y a sus legiones demoníacas para vencerlas y las debo arrojar al infierno. Debo rescatar a las almas y defenderlas de toda trampa que el Demonio les coloque, sobre todo a la hora de la muerte para que no se pierdan. Debo proteger a la Iglesia constantemente, soy su Patrono y por ello tengo a cargo el Pueblo de Dios en la Tierra.
EN EL MOMENTO DEL JUICIO FINAL PESARÉ EN LA BALANZA A LAS ALMAS PARA SABER SU PESO EN LA OBEDIENCIA, EN LA JUSTICIA, EN LA BONDAD.
Es importante que cada uno se auto examine con prontitud y repare lo que le hace falta cumplir a la luz del Espíritu Santo, para que les auxilie en la corrección del detente.
Amados hijos de Nuestro Rey y Señor Jesucristo:
Los avances de la guerra no se detienen, al contrario, aumentan vertiginosamente.
Un día al amanecer, la guerra habrá iniciado…
Mientras tengan tiempo y si les es posible, adquieran cuanto les hace falta, sin olvidar reservar agua y miel.
Son demasiados los países que serán purificados por la guerra, ya que no se encuentran en paz con Dios y en este momento rechazan a Nuestro Rey y Señor Jesucristo adhiriéndose a los seguidores del Demonio.
España, la gran evangelizadora, será devastada por sus enemigos; en este dolor caerá a la vez Inglaterra.
Francia, que se ha doblegado y ha olvidado a su Señor, padecerá la inesperada revolución. Los hombres son leves sombras de un pasado de gloria que en el presente será efímero, pero traicionero y doloroso, hasta que su propio Rey llegue a luchar y a entregar a Francia bajo la Soberanía Divina.
Italia será saqueado y sus tesoros de la fe serán entregados a los bárbaros. Italia ha sido testigo de la poca fe y de la frialdad hacia la Trinidad Sacrosanta.
SERÁ LA POBREZA EN LA FE DE PARTE DE ESTA GENERACIÓN LA QUE PROVOCARÁ QUE LA TIERRA GIMA CON DOLORES DE PARTO DEBIDO A LAS GRAVES OFENSAS HACIA NUESTRO REY Y SEÑOR JESUCRISTO Y HACIA NUESTRA REINA Y MADRE, OCASIONANDO QUE ALGUNAS CUIDADES LLEGUEN A QUEDAR TOTALMENTE BAJO EL AGUA Y EUROPA INVADIDA POR RUSIA Y SUS ALIADOS.
¡Oh dolor para la humanidad!
¡Oh castigo que el hombre busca sin que sea la Voluntad Divina!
Este padecer se replica en otros países de la Tierra, los dolores serán casi generalizados; el gran país del Norte de América vivirá grandes protestas, que casi como revoluciones harán caer en la inseguridad al “águila imponente”.
Brasil, vivirá el dolor, el agua entrará en su suelo simbolizando la limpieza del pecado que se mantiene sobre ese suelo. Luego del dolor que purificará a Brasil, caerá sobre esta nación la bendición y la acogida de hermanos de toda la Tierra que llegarán a ella para escapar de la desolación en sus países.
Argentina, envuelta en el caos interno, también pasará por fuertes dolores y luego de ser purificada llegará a ser un país de varios idiomas que acoge a hermanos de naciones diversas; las llanuras serán ocupadas por los que buscan hogar en esa tierra.
ANTE EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS, USTEDES HIJOS DE NUESTRO REY Y SEÑOR JESUCRISTO CONTINÚEN SIENDO FUERTES, CONTINÚEN SIN PERDER LA FE. QUIENES POSEAN TANTA FE COMO UN GRANO DE MOSTAZA, SERÁN GUIADOS A LAS TIERRAS DE PAZ.
Ustedes, hijos de Nuestro Rey y Señor Jesucristo, no pierdan la fe. Mis Legiones Angélicas les mantendrán en las tierras en donde la espiritualidad habrá cambiado y se mantendrán con el Auxilio Divino.
Mírense interiormente y permítanse gozar de la bendición que los hijos que se mantienen fieles y no decaen espiritualmente, recibirán el auxilio de Mis Legiones Celestiales para la Gloria Divina y la salvación de las almas.
Les bendigo, les protejo.
San Miguel Arcángel
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
SAN ANDRÉS KIM TAEGON, SAN PABLO CHONG HASANG Y COMPAÑEROS. Este día la Iglesia venera en una misma celebración a los 103 Mártires de Corea que canonizó Juan Pablo II el 6 de mayo de 1984 en Seúl. Ellos testificaron valerosamente la fe cristiana en aquel país y consagraron con su sangre preciosa las primicias de aquella Iglesia, en distintos lugares y en diferentes fechas de 1839 a 1867. A principios del siglo XVII, desde China, penetró en Corea la fe cristiana, introducida primero por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros. En el siglo XIX se sucedieron las persecuciones contra los cristianos y fueron miles los que perdieron la vida por su fe. Entre los canonizados figuran 3 obispos, 8 sacerdotes y 92 laicos; había hombres y mujeres, casados o no, pobres y ricos, ancianos, jóvenes y niños de diversas clases sociales; 10 eran franceses (sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París) y 93 coreanos. San Andrés Kim Taegon, hijo de padre mártir, fue el primer sacerdote coreano, y murió decapitado el 16 de septiembre de 1846 en Seúl. San Pablo Chong Hasang, seglar de noble familia, abrazó la fe antes de la llegada de los misioneros, por obra de un grupo laical. Su padre y su hermano mayor dieron la vida por la fe. Asumió con entusiasmo la tarea de catequista e insistió ante la Santa Sede para que enviara misioneros. Fue martirizado el 22 de septiembre de 1839.- Oración Oh Dios, creador y salvador de todos los hombres, que en Corea, de modo admirable, llamaste a la fe católica a un pueblo de adopción y lo acrecentaste por la gloriosa profesión de fe de los santos mártires Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su ejemplo e intercesión, perseverar también nosotros hasta la muerte en el cumplimiento de tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SAN JOSÉ MARÍA DE YERMO Y PARRES. Nació en Malinalco, Estado de México, en 1851. Después de una experiencia en los Paúles, ingresó en el seminario de la diócesis de León (Gto.), donde fue ordenado de sacerdote en 1879. Sus comienzos en la vida pastoral fueron fecundos y brillantes, hasta que el obispo lo destinó a iglesitas de la periferia de León, lo que puso a prueba su humildad. Allí vio de cerca la extrema pobreza en que vivía mucha gente, y decidió consagrar su vida al servicio de los marginados. En 1885 fundó la Congregación de Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres. A lo largo de su vida, a veces agitada y entre contrariedades, fundó escuelas, hospitales, casas de descanso para ancianos, orfanatos, una casa para la regeneración de la mujer, y finalmente llevó a su familia religiosa a la difícil misión entre los indígenas tarahumaras del norte de México. Murió el 20 de septiembre de 1904 en Puebla de los Ángeles. Lo canonizó Juan Pablo II el año 2000.