Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2024


MªEsperanza Román


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

lunes, 4 de febrero de 2013

No somos nada

Si, ¡no somos nada! Verdaderamente somos vasos vacíos, platos sin alimento, casas sin habitantes, países sin población, mundo sin gente. Lo que ocurre es que nos olvidamos de eso, y pensamos que nuestras vidas son mérito nuestro, que el progreso es cuestión del hombre, hasta llegamos a considerar que nuestros hijos son realmente nuestros.
 
Si cerramos los ojos y nos abstraemos por un momento de todo el ruido que nos rodea, quizás podamos entrar en diálogo con Aquel que Es, el Dueño y Autor de nuestras vidas, de nuestro destino. Cada bocanada de aire que entra a nuestros pulmones es producto de Su Amor, cada alimento que ponemos en nuestra boca, es un cuidado amoroso que El nos prodiga. Como lo dijo San Pablo, “Todo es Gracia”. La vida es Gracia, la risa, la felicidad lo es, pero también es Gracia el dolor, la enfermedad, y hasta la muerte.
 
Nuestra vida es un regalo del Señor, de principio a fin. Pero lo más extraordinario es que esta vida no es nada, comparado con la promesa que El nos hace: la eternidad vivida en perpetua felicidad, junto a El mismo. Los fogonazos de felicidad que vivimos aquí, no son más que una muestra, un anticipo de lo que vamos a vivir en el Reino prometido. Y el dolor que podamos vivir en esta vida, es nada más que la forma que El tiene de darnos el pasaje para la felicidad eterna. Ya fue así con El mismo, cuando en la forma del Verbo Encarnado se presentó ante nosotros, para morir en la Cruz.
 
Es curioso, pero cuando comprendemos que no somos nada, es cuando más seguros de nosotros mismos nos sentimos. No es esto porque pensemos que somos capaces de algo, o porque tengamos algún mérito, sino porque nos vemos abrazados y en amistad eterna con quien cuida de nuestro destino. Jesús mismo se hace cargo de nuestro día, de nuestra noche también, cuando seguros de Su Presencia nos dejamos llevar por los impredecibles derroteros de la vida.
 
La búsqueda de falsas seguridades que nos ofrece el mundo, es chafalonería comparada con la verdadera seguridad, eso que los enamorados de Dios llamamos Fe. La buscada autoestima, o la autovaloración, son caminos tramposos que conducen a una vía muerta, a una sequedad espiritual plagada de egoísmo. La verdadera autoestima se alcanza al amarse a uno mismo como Dios nos ama, o porque Dios nos ama, y es simplemente un apéndice del verdadero amor, que es el que debemos prodigar a nuestros hermanos en Jesús.
 
Para el mundo, decir que no somos nada es locura. Pero eso no es sorpresa, pues casi todas las cosas de Dios son locura incomprensible para el mundo. A los ojos de la Fe, decir que no somos nada es abrazarse como un niño a las piernas del Padre Bueno, ponerse bajo el Manto de la Mamá que nos consuela y protege. Es ponerse de rodillas con las manos juntas, la mirada en lo alto, el corazón abierto al diálogo confiado con Quien nos espera.
 
Decir que no somos nada es también querer ser santo. Ahora sí que hablamos de locura, ¿verdad? Que loco suena esto de querer ser santo, y sin embargo es nuestra misión de vida. Nada tan importante, para ninguna persona, como el deseo de ser santo. El anhelo de la santidad, ese sentimiento tan importante que debemos alimentar y cuidar dentro nuestro, responde al impulso de nuestra alma que quiere hacer feliz a Dios. ¡Ese es el motivo por el cual queremos ser santos!
 
Realizar el sueño que Dios tuvo cuando insufló la vida en nuestra alma, en el momento de la concepción. Esa es nuestra misión de vida, motor de nuestro anhelo de santidad. Nuestros padres fueron co-creadores, pero fue Dios el que delineó un plan para nosotros, en ese trascendental momento de nuestra existencia. Tú, y yo, y todos, somos hijos de un sueño que Dios tuvo al crearnos. Por eso El nos dice que nos conoce desde antes de nuestra concepción, porque nuestra existencia es parte del Plan que El tiene para el desarrollo de la historia.
 
Así, no somos nada, y sin embargo, somos tan importantes para Dios. Somos Su sueño, un sueño que debemos descubrir y transformar en camino, impulsados por el deseo de ser santos. Los oídos cerrados a los llamados del mundo, y abiertos a la Voz de nuestro Buen Pastor, Jesús ¡Por eso quiero gritar quiero ser santo Señor! ¡Quiero ser santo!
 
 

 
 
   
Niegate a ti mismo, toma tu cruz, y sigueme

Mensaje del 2 de Febrero de 2013



“Queridos hijos, el amor me trae a vosotros, el amor que también os deseo enseñar a vosotros-el amor verdadero. El amor que mi Hijo os ha mostrado, cuando murió en la cruz, desde el amor, por vosotros. El amor que siempre está dispuesto a perdonar y pedir perdón. ¿Cuán grande es el amor vuestro? Mi corazón materno está triste mientras está buscando el amor en vuestros corazones. No estáis dispuestos a someter, desde el amor, vuestra voluntad a la voluntad de Dios. No podéis ayudarme a que, aquellos que no han conocido el amor de Dios lo conozcan, porque vosotros no tenéis el verdadero amor. Consagradme vuestros corazones y yo os guiaré. Os enseñaré a perdonar, a amar al enemigo y a vivir según mi Hijo. No tengáis miedo por vosotros mismos. Mi Hijo no olvida, en las desgracias, a aquellos que aman. Yo estaré con vosotros. Oraré al Padre Celestial que os ilumine con la luz de la eterna verdad y del amor. Orad por vuestros pastores, para que, a través de vuestro ayuno y oración, puedan guiaros en el amor. ¡Os doy las gracias!”

viernes, 1 de febrero de 2013

El Príncipe de la paz


Testimonio de la Dra. Gloria Polo

Akiane Kramarik

Akiane Kramarik: Príncipe de la Paz


En el 2003, a la edad de ocho años, la artista prodigio americana Akiane Kramarik pintó un retrato que ella llamó 'Príncipe de la Paz'. En su sitio web ella explica cómo se creo el cuadro.
"Era el momento escogido por Dios", explicó. "Había estado buscando un modelo de Jesús durante dos años, y no podía encontrar el rostro correcto. Entonces un día pedí a mi familia que rezara por mí todo el día. Pedimos a Dios que enviara el modelo justo por nuestra puerta principal. Al día siguiente vino un carpintero alto. Era tan humilde, y me sorprendió que quisiera posar para mí. Pero una semana después me llamó para decirme que él no era digno para representar a su maestro.
Volvimos todos a rezar juntos, y unos pocos días después, nos volvió a llamar para decirnos que Dios quería que lo hiciera, pero que tenía que cortarse el pelo y la barba en tres días. Así que hicimos unas fotos y yo estudié su rostro durante un largo rato. Después de decenas de bosquejos, comencé a pintar. Me llevó 40 horas terminar mi primer cuadro de Jesús, el 'Príncipe de la Paz', y recuerdo que perdí cuatro dientes durante ese período".
Jurij Sizenov Nikolaevich, presentador de la red de radiotelevisión rusa Shabolovka, explicó que la cadena de televisión había comparado el cuadro del 'Príncipe de la Paz' de Akianes con la imagen computarizada hecha del Sudario de Turín que colgaba de su oficina. "Para nuestro completo asombro y maravilla", indicó, "¡encontramos virtualmente una correspondencia exacta! ¡Es un milagro y tiene que venir de Dios! No hay palabras para describir cómo una niña de 8 años pudo retratar tal sabiduría, compasión y amor en los ojos que pintó". (Fuente: www.artakiane.com)
(El Maestro de Benjamin Creme confirma que el 'modelo' era el Maestro Jesús.)

El Cielo es real

Benedicto XVI