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LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA. Esta fiesta mariana celebra el episodio narrado por el evangelista san Lucas: Lc 1,39-56. En la Anunciación, el ángel dijo a María que su pariente Isabel estaba en el sexto mes de embarazo. Días después, María marchó presurosa de Nazaret a una ciudad de la montaña de Judá, Ain Karem, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando ésta oyó el saludo de María, saltó de gozo el hijo que llevaba en su seno y, llena de Espíritu Santo, dijo a María: «Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. Dichosa tú que has creído». María le respondió con las palabras que conocemos como el Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador...». María permaneció con Isabel unos tres meses y luego se volvió a Nazaret.- Oración: Dios todopoderoso, tú que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba en su seno a tu Hijo, el deseo de visitar a su prima Isabel, concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del Espíritu, podamos, con María, cantar tus maravillas durante toda nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN FÉLIX DE NICOSIA. Nació el año 1715 en Nicosia (Sicilia), en el seno de una familia humilde y muy religiosa. Pronto tuvo que trabajar en el oficio de su difunto padre, que era zapatero, para subvenir a los suyos. Tras recibir varias negativas, consiguió ser admitido en la Orden capuchina. Hecha la profesión, lo enviaron al convento de su pueblo, donde por espacio de más de cuarenta años ejerció sobre todo el oficio de limosnero, desarrollando un intenso apostolado popular e itinerante, entre gentes de todas las clases. Era analfabeto, pero tenía la ciencia de la caridad y de la humildad. Sus mayores devociones fueron la pasión de Cristo, la Eucaristía y la Virgen de los Dolores. Realizó siempre trabajos humildes y destacó por su obediencia y paciencia, espíritu de sacrificio y amor a los niños y a los pobres y enfermos. Murió el 31 de mayo de 1787 en Nicosia. Lo canonizó Benedicto XVI el año 2005. [Su memoria se celebra el 2 de junio]

SANTA BAUTISTA VARANO. Nació en Camerino (Las Marcas, Italia) el año 1458, de padres nobles, señores de la ciudad. En su juventud llevó una vida mundana, pero creció en su corazón la decisión de hacerse religiosa. Su padre, deseoso de casarla, se opuso a tal proyecto, pero, ante la firmeza de su hija, tuvo que ceder, y Camila, que tal era su nombre de pila, en 1481 vistió el hábito de las clarisas en Urbino, tomando el nombre de Bautista. El padre, para tenerla más cerca, fundó un monasterio en Camerino, al que se trasladaron clarisas de Urbino, entre ellas Bautista, que fue elegida abadesa. Fue una superiora ejemplar, dotada de una gran discreción de espíritus, maestra de espiritualidad, de elevadas experiencias místicas, escritora elegante, devota en particular de la pasión de Cristo. Murió en su monasterio de Camerino el 31 de mayo de 1524.- Canonizada en 2010. Oración: Señor, Dios nuestro, que has distinguido a santa Bautista por la contemplación de la pasión de tu Hijo Jesucristo; concédenos, por su intercesión, la gracia de amar la cruz de Cristo y alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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