
SAN BERNARDO, abad y doctor de la Iglesia, uno de los padres de la Orden Cisterciense. Nació en el castillo de Fontaines-les-Dijon (Francia), el año 1090, de familia noble. Recibió una piadosa educación, y el año 1111 entró con 30 compañeros en el monasterio de Cîteaux (Borgoña, Francia), recién fundado. Poco después lo eligieron fundador y primer abad del monasterio de Claraval, en el departamento francés de Aube, donde permaneció hasta su muerte. Fue un monje contemplativo y de actividad desbordante al servicio de la Iglesia en la que promovió una vida más evangélica, formador de monjes y reformador de comunidades religiosas, consejero de papas y obispos, predicador insigne y escritor lleno de sabiduría y unción. Recorrió Europa para restablecer la paz y la unidad. Con su vida y sus escritos ejerció una enorme influencia en la vida y espiritualidad cristiana de su tiempo y de los siglos posteriores, e inspiró un devoto afecto a la humanidad de Cristo y a la Virgen Madre. Murió el 20 de agosto de 1153.- Oración: Señor, Dios nuestro, tú hiciste del abad san Bernardo, inflamado en el celo de tu casa, una lámpara ardiente y luminosa en medio de tu Iglesia; concédenos, por su intercesión, participar de su ferviente espíritu y caminar siempre como hijos de la luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SAN BERNARDO TOLOMEI. Nació en Siena (Italia) el año 1272. Estudió derecho y formó parte de una Cofradía que asistía a los enfermos en el hospital. Una ceguera progresiva le obligó a renunciar a una carrera pública. En 1313 se retiró con otros nobles a la soledad de Accona, diócesis de Arezzo. La vida penitente de estos laicos eremitas se caracterizaba por la oración, la lectio divina, el trabajo manual y el silencio. Se les fueron uniendo compañeros y 1319 el obispo erigió el monasterio de Santa María de Monte Oliveto, bajo la Regla de San Benito; sus miembros vistieron el hábito blanco en honor de la Virgen. Con el tiempo y con numerosas vocaciones, pudo fundar otros diez monasterios, y el cenobio originario se convirtió en centro de la Congregación Olivetana. Bernardo dejó a sus monjes un ejemplo de vida entregada al servicio de los demás y a la contemplación. Durante la peste de 1348, abandonó la soledad de Monte Oliveto y acudió a Siena donde, asistiendo a los afectados, murió víctima él mismo de la peste el 20 de agosto de 1348. Fue canonizado el año 2009.

SANTA MARÍA DE MATTIAS. Nació el año 1805 en Vallecorsa (Frosinone, Italia). En su juventud se encomendó a la Virgen para que la iluminara, y Dios le hizo experimentar la belleza de su amor manifestado con plenitud en Cristo crucificado, que derramó su sangre por nuestra salvación. Esta experiencia fue la fuente y la fuerza que la llevó a difundir por doquier el amor misericordioso del Padre, y el amor a Jesús crucificado. Fue importante en su vida y obra el encuentro con san Gaspar del Búfalo. En 1834 fundó la Congregación de las Adoratrices de la Preciocísima Sangre de Cristo, para promover la educación de las niñas, instruir a las madres y a las jóvenes, e impulsarlas a vivir cristianamente. Pudo fundar cerca de setenta casas en Italia, Alemania e Inglaterra, casi siempre en pueblos pequeños. Se convirtió en una gran predicadora, que convencía a las personas sencillas y a las cultas, a los laicos y a los sacerdotes, porque hablaba de lo que había experimentado. Murió en Roma el 20 de agosto de 1866. Fue canonizada por Juan Pablo II el año 2003.

SAN PÍO X, papa de 1903 a 1914. [Murió el 20 de agosto y su memoria se celebra el 21 del mismo mes]. José Sarto, que ese era su nombre de pila, nació en Riese (Treviso, Italia) el año 1835, de familia campesina. Estudió en el seminario de Padua y se ordenó de sacerdote en 1858. Ejerció diversos ministerios en su diócesis hasta que, en 1884, fue nombrado obispo de Mantua, y más tarde patriarca de Venecia. En 1903 fue elegido papa. Adoptó como lema de su pontificado «Instaurar todas las cosas en Cristo», consigna que, llevada a la práctica con espíritu de sencillez, pobreza y fortaleza, dio grandes frutos: impulsó la lectura de la Sagrada Escritura en lengua vulgar, alentó la participación en las celebraciones litúrgicas, para las que renovó los libros y la música, promovió la ación misionera de los laicos, fomentó la primera comunión en edad temprana, publicó su Catecismo predicado antes por él mismo, simplificó la organización de la Curia, atajó los errores de su tiempo, combatió el modernismo. Murió en Roma el 20 de agosto de 1914.- Oración: Señor, Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío de sabiduría divina y fortaleza apostólica, concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, podamos alcanzar la recompensa eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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