SAN MARCELO, CENTURIÓN. El 21 de julio del año 298, se celebraba en León (España) la fiesta de los «augustos imperadores». Mientras los demás sacrificaban a los dioses, Marcelo, que militaba en el ejército imperial romano y era centurión ordinario, se quitó las insignias de su función en presencia de la tropa y las arrojó al pie de los estandartes, proclamando que era cristiano y no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo. El 28 de julio fue interrogado por el presidente Astayano Fortunato, y Marcelo confirmó los hechos. Fortunato, considerada la gravedad del delito, decidió enviarlo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger, el cual apenas podía creerse lo que le decía la carta de Fortunato. El 30 de octubre del año 298, Agricolano interrogó a Marcelo, quien una vez más, ahora en Tánger (Marruecos), confirmó lo sucedido y se ratificó en sus convicciones. Aquel mismo día fue condenado a muerte y decapitado. Leyendas posteriores añadieron otras noticias que no tienen fundamento histórico. En León se levantó en su honor una iglesia preciosa, en la que se guardan sus reliquias.
Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios
Hola a todos los que visitáis este blog. ¡Gracias por entrar! ¡DIOS OS BENDIGA!
En este momento empezamos a compartir nuestras vivencias y, también nuestras oraciones.
Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!
¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!
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Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!
¡Jesús es amor sin límites!
¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!
¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2026
MER
¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.
¡Te basta mi gracia!
Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!
¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Dios me ha creado para conocerle, amarle y servirle, y para ser feliz con Él para siempre en la otra vida. ¡Padre, Ayúdame!¡Padre, Perdóname!
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viernes, 30 de octubre de 2026
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SAN MARCELO, CENTURIÓN. El 21 de julio del año 298, se celebraba en León (España) la fiesta de los «augustos imperadores». Mientras los demás sacrificaban a los dioses, Marcelo, que militaba en el ejército imperial romano y era centurión ordinario, se quitó las insignias de su función en presencia de la tropa y las arrojó al pie de los estandartes, proclamando que era cristiano y no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo. El 28 de julio fue interrogado por el presidente Astayano Fortunato, y Marcelo confirmó los hechos. Fortunato, considerada la gravedad del delito, decidió enviarlo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger, el cual apenas podía creerse lo que le decía la carta de Fortunato. El 30 de octubre del año 298, Agricolano interrogó a Marcelo, quien una vez más, ahora en Tánger (Marruecos), confirmó lo sucedido y se ratificó en sus convicciones. Aquel mismo día fue condenado a muerte y decapitado. Leyendas posteriores añadieron otras noticias que no tienen fundamento histórico. En León se levantó en su honor una iglesia preciosa, en la que se guardan sus reliquias.
SAN MARCELO, CENTURIÓN. El 21 de julio del año 298, se celebraba en León (España) la fiesta de los «augustos imperadores». Mientras los demás sacrificaban a los dioses, Marcelo, que militaba en el ejército imperial romano y era centurión ordinario, se quitó las insignias de su función en presencia de la tropa y las arrojó al pie de los estandartes, proclamando que era cristiano y no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo. El 28 de julio fue interrogado por el presidente Astayano Fortunato, y Marcelo confirmó los hechos. Fortunato, considerada la gravedad del delito, decidió enviarlo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger, el cual apenas podía creerse lo que le decía la carta de Fortunato. El 30 de octubre del año 298, Agricolano interrogó a Marcelo, quien una vez más, ahora en Tánger (Marruecos), confirmó lo sucedido y se ratificó en sus convicciones. Aquel mismo día fue condenado a muerte y decapitado. Leyendas posteriores añadieron otras noticias que no tienen fundamento histórico. En León se levantó en su honor una iglesia preciosa, en la que se guardan sus reliquias.
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