San Amando. Es considerado como el primer obispo de Estrasburgo (Francia), en el siglo IV. Defendió la fe católica contra el arrianismo que negaba la divinidad de Jesucristo.
San Aptonio. Obispo de Angulema (Aquitania, Francia). Fue elegido hacia el año 541, participó en el concilio de Orleans del 549 y murió hacia el año 567.
San Beano. Obispo de Mortlach en Escocia. Murió en la primera mitad del siglo XI.
San Cedda. Nació en Northumbria (Inglaterra) y fue educado en la fe cristiana por misioneros irlandeses. Ordenado de sacerdote, evangelizó varias regiones inglesas. El año 654 fue consagrado obispo de los Sajones Orientales (reino de Essex). Fundó iglesias y monasterios, en los que introdujo un tenor de vida muy austero. Más tarde volvió a Northumbria y fundó el monasterio de Lastingham, del que fue abad sin dejar por ello sus obligaciones como obispo. Participó en el concilio de Whitby y, en la polémica sobre la fecha de la pascua, se decantó a favor del cómputo romano. Murió en su monasterio el año 664.
San Eata de Hexham. Fue un hombre de gran mansedumbre y simplicidad, que gobernó varios monasterios y ocupó sucesivas sedes episcopales hasta llegar a la de Hexham en Northumbria (Inglaterra). Cosa no rara en aquel tiempo y circunstancias, era a la vez abad y obispo, sin dejar nunca de llevar una vida ascética. Murió el año 686.
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