Bienvenidos a compartir en el Espíritu de Dios

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Rezo por vosotros. Rezad, también por mí. ¡GRACIAS!

¡Jesús es amor sin límites!



¡Dios te ama!¡Él esta vivo en tu corazón!

¡Que Dios os bendiga cada día de este año 2024


MªEsperanza Román


¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Sólo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. ¡SÓLO JESÚS SALVA! Léelo en la Biblia.


¡Te basta mi gracia!

Reza ante el Santísimo por tu familia, amigos y enemigos...¡Él es el Todopoderoso!



¡Oh Señor, pongo en tus manos la sangre derramada por todos aquellos niños muertos en el vientre de sus madres a manos de los hombres, únela a la sangre de tu hijo Jesús que derramó por todos nosotros para la remisión de todos los pecados del mundo! Acoge, Señor esta oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

viernes, 24 de octubre de 2014

AQUI ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD.


by pajares95
Ene 25_01 Aquí estoy Señor, para hacer Tú Voluntad.ImprimirE-Mail
Mensaje.
       
Mensaje dado por Nuestro Señor Jesucristo a J. V.

Habla Nuestro Señor Jesucristo,“Aquí estoy Señor, para hacer Tú Voluntad”. Esta frase, hijitos Míos, es la frase que sale del corazón de todos aquellos que ya Me encontraron.
Esta frase es la frase de la reciprocidad en el Amor. Nadie que reciba y acepte Mi Amor se mantiene estático, porque el Amor es dinámico.
Esta frase es la que realiza la separación ó la unión conmigo, vuestro Dios. Aquél que no se ha dejado llenar de Mí, no puede darse a su Dios ni a sus hermanos, pero aquellos que se han olvidado de sí y Me dejan a Mi tomar el lugar privilegiado de sus vidas y en su corazón, ya han aprendido a ser verdaderos hijos Míos.
 “Aquí estoy Señor, para hacer Tú voluntad”, ha sido la frase de los antiguos y modernos profetas y de todos aquéllos hermanos vuestros a los que la Iglesia ha nombrado santos por sus méritos ejemplares. Fue, también, la frase que separó al Antiguo del Nuevo Testamento, cuando fue expresada por Mi Madre Santísima, que quien estando llena del Espíritu Santo, aceptó, con docilidad, Su Misión. Al encarnarMe en Ella, Yo mismo aceptaba Mi Misión, aunque Yo ya había aceptado la Voluntad de Mi Padre desde el momento en que se llevó a cabo el Pecado Original, donándoMe para la Salvación de todo el género humano.
       
Esta frase marca la división entre la soberbia con la humildad. De la total donación con el egoísmo. Entre el ver la necesidad del hermano, con el verse a sí mismo.
       
Gracias a ésta frase se han dado los grandes cambios en vuestra historia, marcados por Mis pequeños, quienes se han donado como instrumentos de Mi Amor. Yo no puedo actuar en un alma si antes no ha aceptado el que Yo haga Mi Voluntad en ella.
       
Sólo las almas valientes, las almas que tienen sus ojos puestos en Mí, en Mis necesidades, que son las vuestras, las almas que buscan su perfección en el Amor, las almas donadas, hasta si es posible, al martirio, las almas escogidas que han aceptado su misión perfectamente, son las que pueden decir, sin titubear, ésta frase. Son almas que se dan en totalidad, sin poner restricciones ni condiciones de alguna especie, simplemente se dan completamente a su Dios, porque han sabido amar y confiar perfectamente en su Dios, sabiendo que, a pesar de que en la donación puedan suceder cosas no muy agradables a su comodidad humana, saben que su Dios estará en todo momento guiándolas y cuidándolas y también saben que el premio prometido a ésas almas, será MUY grande en el Reino de los Cielos.
Hijitos Míos, cómo quisiera escuchar, no de vuestros labios, sino de vuestro corazón, ésta frase de parte de todos vosotros, si así sucediera, vuestro mundo cambiaría radicalmente, sería un mundo como nunca lo habéis imaginado, un mundo en donde vuestro Padre Dios habitaría perfectamente y proveyéndoos de Sus regalos excepcionales os satisfarían.
La muerte, el dolor, la corrupción, el pecado y todas sus consecuencias, desaparecerían, porque vuestro Dios no puede habitar y reinar en donde el mal habita. Por eso, al decir, de corazón, ésta frase, es vuestro Dios, en Nuestra Santísima Trinidad, los que inmediatamente entramos a habitar ésa alma y así su Cielo comienza desde ésta vida.
No hay alma que se haya arrepentido de haberse donado con ésta frase tan hermosa, “Aquí estoy Señor, para hacer Tú Voluntad”, porque Yo, vuestro Dios, también respondo a vuestra frase con Mi frase, “Si, gracias, hijito Mío y aquí estoy Yo, Tú Dios, para habitar en ti”. Desde ése momento el alma  recibe el Gran Tesoro que todas las almas anhelan desde que son creadas, el ser tomadas plenamente por su Dios. No hay nada más grande que un alma anhele, que el ser consumida por el Amor de su Creador.
Esto no lo entendéis ahora muy bien, porque tenéis un cuerpo, pero cuando vuestra alma se separe de él, lo entenderéis perfectamente, cosa que ya entendíais antes de bajar a servirMe.
El deseo del alma en el Cielo, antes de que os encarnéis para tener una misión en la Tierra, es la de hacer Mi Voluntad, pero es la carne, ya afectada por el Pecado Original, la que os hace cambiar de opinión por las múltiples tentaciones que el maligno os pone. Por ello debéis luchar afanosamente para hacer y triunfar a vuestra alma sobre el cuerpo, con sus pasiones desordenadas, para que logréis alcanzar nuevamente el grado de espiritualidad que teníais antes de bajar a la Tierra y podáis retomar la donación que prometisteis a vuestro Dios, para hacer Su Voluntad.
Por eso, el alma que ya puede decirle a su Padre, “Aquí estoy Señor, para hacer Tú Voluntad”, es un alma que ya ha alcanzado, nuevamente, su vida espiritual, su vida primaria, su vida de Cielo, que ya luchó contra las fuerzas del mal y sus tentaciones y triunfó.
Esta frase, hijitos Míos, es la voz de triunfo que sale de los corazones que aprendieron a escoger la mejor parte, que aprendieron a seguir a su Dios y no al mundo; que aprendieron a base de caídas y que saben que el Único que puede devolverles su dignidad espiritual, Soy Yo, vuestro Dios.
Rogad, hijitos Míos, por vuestro crecimiento y por vuestro triunfo personal, para que podáis alcanzar la Vida que os tengo prometida, tanto para vosotros como para vuestros hermanos, para que, tan pronto escuche de vuestro corazón el “Aquí estoy Señor, para hacer Tú Voluntad”, Yo, inmediatamente vuele, a hacer morada en vuestro corazón.
Yo os bendigo en Nombre de Mi Santísimo Padre, en Mi Santísimo Nombre y en el Santísimo Nombre de Mi Espíritu de Amor.
       

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